El Congreso de Honduras aprobó una reforma al Código Penal que endurece las penas por femicidio, elevando las condenas hasta un máximo de 60 años de prisión en situaciones consideradas especialmente graves. La iniciativa fue aprobada en medio de la preocupación por el alto número de mujeres asesinadas en el país.
Con los cambios aprobados, la pena base por femicidio seguirá oscilando entre 25 y 30 años de cárcel. Sin embargo, cuando existan circunstancias agravantes, las condenas podrán aumentar hasta un rango de entre 30 y 40 años. Además, en casos relacionados con violencia de género extrema o secuestros que terminen con la muerte de la víctima, la sentencia podrá alcanzar los 60 años de prisión.
La reforma fue impulsada en un contexto alarmante para Honduras. Según datos citados durante el debate legislativo, el país registra una de las tasas más altas de femicidios de América Latina. Solo en 2025 se contabilizaron más de 260 asesinatos de mujeres, mientras que organizaciones defensoras de derechos humanos reportan más de un centenar de víctimas en lo que va de 2026.
Además del aumento de las penas, la nueva legislación contempla la creación de instancias judiciales especializadas para atender y prevenir los casos de femicidio. Estos organismos buscarán agilizar las investigaciones y fortalecer la protección de las mujeres frente a la violencia de género.
No obstante, algunos sectores han cuestionado que el endurecimiento de las condenas sea suficiente para resolver el problema. Organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres sostienen que el principal desafío continúa siendo la impunidad, ya que una gran parte de estos crímenes no llega a resolverse judicialmente.