El gobierno de Estados Unidos aseguró que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dará prioridad a las tareas de seguridad durante el Mundial 2026 y que no se prevén operativos de control migratorio en los estadios ni en los eventos oficiales relacionados con la competencia.
La aclaración surge después de semanas de preocupación entre organizaciones civiles, sindicatos y grupos defensores de los derechos de los migrantes, que temían que el torneo pudiera coincidir con redadas o acciones de control migratorio en las ciudades sede.
Según autoridades de seguridad estadounidenses, los agentes federales que participen en el operativo estarán enfocados en la protección de los asistentes, la prevención de amenazas y el combate a delitos como la trata de personas, el tráfico ilegal y otros riesgos vinculados a eventos masivos.
La discusión cobró fuerza especialmente en Los Ángeles, una de las principales sedes del Mundial. Allí, representantes sindicales que negocian condiciones laborales para trabajadores del SoFi Stadium exigieron garantías de que ICE no realizaría acciones migratorias durante el torneo. El Departamento de Seguridad Nacional respondió que la agencia estará enfocada exclusivamente en la seguridad del evento.
Pese a estas garantías, organizaciones de derechos humanos continúan expresando preocupación por el clima generado por las políticas migratorias de la administración de Donald Trump. Diversos grupos sostienen que muchos inmigrantes podrían evitar asistir a los partidos por temor a posibles controles o detenciones.
La polémica también llegó a la opinión pública. Una encuesta reciente mostró que una mayoría de estadounidenses se opone a la presencia de agentes de ICE en los estadios durante el Mundial, reflejando la sensibilidad que existe en torno al tema migratorio en pleno año electoral.