La administración de Donald Trump analiza suspender controles migratorios y aduaneros en aeropuertos ubicados en las denominadas “ciudades santuario”, jurisdicciones que limitan la cooperación con las autoridades federales de inmigración. La medida podría afectar terminales internacionales de ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y San Francisco, y profundizó la tensión entre el gobierno federal y distintos estados gobernados por el Partido Demócrata.
El plan es impulsado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que sostiene que las ciudades santuario obstaculizan la aplicación de las leyes migratorias federales. Funcionarios federales advirtieron que el gobierno podría retirar personal migratorio y aduanero de aeropuertos internacionales en esas jurisdicciones, lo que impactaría en el procesamiento de viajeros y cargas internacionales.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, tiempo atrás ya había planteado esta posibilidad durante una discusión presupuestaria. No obstante, ahora confirmó que la iniciativa se encuentra bajo análisis activo dentro del Gobierno.
Además, la iniciativa generó críticas de autoridades locales y sectores vinculados al transporte aéreo y al comercio internacional, que alertaron sobre posibles consecuencias económicas y logísticas. Organizaciones civiles y gobiernos estatales también cuestionaron el alcance de las políticas migratorias impulsadas por Trump, en un contexto marcado por el aumento de operativos del ICE y protestas en distintas ciudades del país.