El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, activó la Ley de Producción de Defensa, una legislación de emergencia utilizada en situaciones consideradas críticas para la seguridad nacional, con el objetivo de acelerar la fabricación de armamento y fortalecer las cadenas de suministro del sector militar.
La decisión fue formalizada mediante un memorando firmado el 11 de junio y divulgado posteriormente por la Casa Blanca. En el documento, Trump sostiene que existen condiciones que podrían representar una amenaza directa para la defensa nacional debido a limitaciones en la capacidad productiva de la industria armamentística estadounidense.
“En particular, las limitaciones sistémicas en la base industrial de municiones, incluyendo la capacidad de producción limitada, las cadenas de suministro frágiles, las dependencias a largo plazo y los cuellos de botella de producción relacionados, pueden menoscabar la capacidad de Estados Unidos para producir, mantener y ampliar la disponibilidad de municiones, misiles y equipos necesarios para la defensa nacional”, se indica en el documento.
La medida delega facultades al secretario de Defensa, Pete Hegseth, para establecer acuerdos con empresas privadas y coordinar acciones destinadas a fortalecer la base industrial de defensa.