Nuevos documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaron que el financiero Jeffrey Epstein almacenó muestras de esperma en un banco de criopreservación y estableció mecanismos legales para evitar que fueran destruidas tras su muerte.
Según la documentación, Epstein firmó en 2016 un acuerdo con un banco de esperma de California mediante el cual el control de ese material biológico pasaría a formar parte de su patrimonio o quedaría bajo la administración de sus representantes legales en caso de fallecimiento.
Los registros indican que el empresario mantuvo activas las muestras durante años mediante pagos periódicos y que el material reproductivo era considerado una propiedad privada, separada de los sistemas tradicionales de donación de esperma.
El hallazgo documental coincide con los testimonios de antiguos colaboradores de Epstein, quienes ratifican que el magnate pretendía fecundar de forma masiva a múltiples mujeres en su propiedad rural de Nuevo México para diseminar su secuencia de ADN.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre el destino final de las muestras. La empresa vinculada al almacenamiento aseguró que actualmente no conserva material asociado a Epstein. Tampoco el testamento del magnate deja expresado qué hacer con esas muestras.