El Senado mexicano aprobó en lo general la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, con 73 votos a favor y 34 en contra. La reforma obliga a las autoridades federales, estatales y municipales a aceptar pagos digitales en trámites y servicios, y faculta a la Secretaría de Hacienda para determinar sectores donde estos medios podrían convertirse en la única forma de pago. El efectivo no desaparecerá de inmediato, pero la legislación prevé una transición gradual hacia las operaciones electrónicas.
La norma reconoce tarjetas, transferencias, códigos QR y tecnología NFC como medios válidos de pago. Mientras las dependencias públicas deberán adaptar su infraestructura, los comercios privados podrán incorporar estas modalidades de manera voluntaria, según el texto aprobado. La ley también contempla excepciones temporales para utilizar efectivo o cheques cuando existan fallas técnicas o contingencias que impidan realizar pagos digitales.
La aprobación generó críticas del PAN, cuya bancada votó en contra al advertir que la medida podría golpear a pequeños comercios y sectores que dependen del efectivo. Los senadores panistas señalaron que buena parte de las compras cotidianas de bajo monto se realizan con billetes y monedas, mientras millones de adultos carecen de una cuenta bancaria.
El senador José Máximo García López cuestionó que los negocios pequeños puedan terminar obligados a contratar internet, adquirir terminales y pagar comisiones bancarias por cada venta. “Sí a la tecnología voluntaria y gratuita, pero no a la extorsión fiscal disfrazada de modernidad”, sostuvo. El debate de fondo es si la digitalización facilitará los pagos o impondrá nuevos costos a comerciantes y consumidores que todavía dependen del efectivo.