La líder de Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, lanzó oficialmente su campaña a las elecciones presidenciales de 2027 el pasado domingo 25 de octubre en Orléans, ante unos 8.500 simpatizantes, con un discurso centrado en el orden, la seguridad y la soberanía. En uno de los pasajes más contundentes, afirmó: “No permitiremos que Francia se deslice hacia la mexicanización con la presencia de cárteles. Erradicaremos estas organizaciones criminales sin contemplaciones, tratándolas como terroristas”.
Las declaraciones forman parte de la propuesta de mano dura con la que Le Pen busca capitalizar la preocupación ciudadana por la inseguridad. Prometió endurecer las políticas de seguridad y migración, expulsar a extranjeros que delincan, reforzar las fronteras (incluida una “doble frontera” francesa y europea), devolver a la nacionalidad francesa el carácter de “privilegio que se hereda o se merece” e introducir una “prioridad nacional”. El mensaje se inscribe en su estrategia de presentarse como la candidata capaz de “restablecer el orden” frente a lo que considera el fracaso de la gestión de Emmanuel Macron y el riesgo de caos asociado a opciones de izquierda radical.
El término “mexicanización” no es nuevo en el debate político francés. Desde al menos 2024, responsables del Ejecutivo y de la derecha tradicional, como el entonces ministro del Interior Bruno Retailleau, lo han empleado para alertar sobre el aumento de la violencia ligada al narcotráfico: enfrentamientos entre bandas, control territorial en barrios, reclutamiento de menores y uso de métodos de extrema violencia que, según estos actores, emulan tácticas de cárteles latinoamericanos. El uso de la expresión provocó protestas diplomáticas de México, que la consideró estigmatizante. En 2025 y 2026, medios como Le Figaro y encuestas han retomado el concepto ante el incremento de incautaciones de cocaína y de episodios de violencia urbana vinculada al tráfico de drogas.
El lanzamiento de campaña se produce en un momento de elevada tensión social en Francia. Las semanas previas estuvieron marcadas por protestas masivas por el coste de la vida y cuestiones educativas que derivaron en disturbios graves, con miles de detenidos, saqueos de comercios, incendios y enfrentamientos en varias ciudades, incluida París. Le Pen y su partido han interpretado estos episodios como refuerzo de su mensaje de orden y autoridad, mientras las encuestas la sitúan como favorita en la primera vuelta.
Las elecciones presidenciales francesas de 2027 se celebrarán el domingo 18 de abril (primera vuelta) y, de ser necesaria una segunda, el domingo 2 de mayo. Emmanuel Macron no puede presentarse de nuevo, al haber completado dos mandatos consecutivos. La campaña de Le Pen se enmarca en este calendario, con la líder de RN como una de las principales contendientes en un escenario político fragmentado.
(Nota elaborada a partir de declaraciones públicas, coberturas de medios franceses e internacionales y datos oficiales sobre el calendario electoral.)