La revocación de la visa de Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, podría ser apenas el comienzo de una estrategia de presión de Estados Unidos contra figuras cercanas al poder mexicano, según advirtieron los periodistas especializados en seguridad Ioan Grillo y Luis Chaparro. Durante una entrevista con Carlos Loret de Mola para Latinus, ambos plantearon que Washington podría intensificar sus acciones contra integrantes del entorno político de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Chaparro fue contundente al señalar que “Andy es apenas el principio” y planteó que el gobierno de Donald Trump podría avanzar contra otras personas vinculadas con la actual administración si reúne información que sustente nuevos señalamientos. Entre los posibles focos de atención mencionó investigaciones relacionadas con el “huachicol fiscal”, mientras que Grillo apuntó también hacia Sinaloa y a información relacionada con el entorno de Ovidio Guzmán y Joaquín Guzmán López, aunque aclaró que estos señalamientos no implican que exista una acusación judicial acreditada.
Los periodistas también analizaron el impacto político de las medidas estadounidenses. Según Grillo, el uso de las visas puede funcionar como una herramienta de presión y como una forma de medir la reacción del gobierno mexicano y de Morena. El escenario adquiere especial relevancia porque la medida alcanzó al hijo del expresidente López Obrador, una figura cercana al núcleo político de Morena.
La polémica también se alimentó por audios difundidos por Latinus en los que presuntamente aparece Amílcar Olán, señalado como cercano a Andy y Bobby López Beltrán. Las grabaciones contienen afirmaciones sobre supuestos vínculos con actividades criminales y con personas relacionadas con organizaciones como el CJNG y “La Barredora”; sin embargo, se trata de señalamientos difundidos públicamente que no han sido acreditados judicialmente.
Andy López Beltrán confirmó el retiro de su visa el pasado 13 de agosto y respondió mediante una carta dirigida a Donald Trump, en la que calificó la decisión como “política, politiquera y propagandística” y sostuvo que no existe evidencia que la justifique. Mientras tanto, Grillo y Chaparro anticiparon que la presión de Washington podría crecer en los próximos meses, especialmente antes de noviembre, en una relación bilateral cada vez más marcada por los temas de seguridad, narcotráfico y comercio.