El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reclamó un “nuevo liderazgo” para Cuba y afirmó que las restricciones impuestas al suministro de petróleo hacia la isla continuarán mientras no se produzcan cambios políticos significativos en el país. Las declaraciones fueron realizadas durante una comparecencia ante el Senado estadounidense.
Rubio responsabilizó al gobierno cubano y al conglomerado estatal GAESA por la crisis económica que atraviesa la isla. Según sostuvo, las autoridades cubanas han impedido reformas que permitan una recuperación económica sostenible y han mantenido un modelo que, a su juicio, agrava los problemas energéticos y financieros del país. Sin embargo, el funcionario estadounidense no hizo referencia al bloque que su país mantiene contra la isla desde hace décadas y que se agrava día a día. Diversos informes señalan que la reducción de importaciones de petróleo y las sanciones estadounidenses han complicado aún más el funcionamiento de sectores clave de la economía.
Las declaraciones de Rubio se producen en un momento de alta tensión entre ambos países. Aunque existen canales de comunicación abiertos y se han desarrollado contactos diplomáticos en los últimos meses, las diferencias sobre el futuro político y económico de Cuba continúan dificultando cualquier acercamiento significativo.