El gobierno de México aseguró que parte de la munición de alto poder decomisada a organizaciones del narcotráfico fue producida en una fábrica administrada por el Ejército de Estados Unidos, lo que vuelve a colocar en el centro de la agenda bilateral el tráfico ilegal de armas hacia territorio mexicano.
De acuerdo con información difundida por autoridades de seguridad y reconstruida en investigaciones periodísticas internacionales, miles de cartuchos recuperados en operativos contra cárteles —especialmente de calibre .50— fueron rastreados hasta la planta Lake City Army Ammunition Plant, ubicada en Missouri. Se trata de una instalación que fabrica munición para las fuerzas armadas estadounidenses, aunque parte de su producción también ingresa al circuito comercial civil autorizado.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) mexicana reportó que desde 2012 se han incautado alrededor de 137.000 cartuchos calibre .50. Este tipo de munición es considerado de uso militar por su capacidad de penetrar vehículos blindados e incluso derribar aeronaves. Según los datos oficiales, cerca del 47% de esos proyectiles pudo vincularse con la planta Lake City a partir de números de lote y marcas de fabricación.
El hallazgo refuerza una denuncia histórica del Estado mexicano: que la mayor parte del armamento utilizado por el crimen organizado proviene de Estados Unidos.
En los últimos años, México presentó demandas contra fabricantes y distribuidoras de armas en tribunales estadounidenses, acusándolos de prácticas negligentes que facilitan el acceso del crimen organizado a armamento de guerra. Aunque esos litigios enfrentan obstáculos legales, han servido para visibilizar el circuito financiero y logístico detrás del tráfico.