Argentina formalizó su llegada a la Coalición Global de Tierras Raras. Una iniciativa promovida por Estados Unidos que reúne a distintos países con el objetivo de garantizar el abastecimiento seguro y sostenible de minerales críticos. La decisión se inscribe en un contexto internacional atravesado por la creciente demanda de insumos clave para la industria tecnológica, la seguridad y la transición hacia energías limpias.
El llamado de Washington apunta a diversificar la producción y el procesamiento de tierras raras, hoy altamente concentrados en pocos mercados, y a reducir riesgos geopolíticos en las cadenas de suministro. Con su adhesión, Argentina se integra a una red de cooperación que contempla intercambio de información geológica, financiamiento para exploración, desarrollo de tecnología extractiva y estándares ambientales comunes.
Desde el plano local, el gobierno considera que la participación abre una ventana de oportunidad para atraer al país sudamericano las inversiones que necesita y que el gobierno de Javier Milei prometió cuando asumió en 2023.
La adhesión de Argentina a la Coalición Global de Tierras Raras propuesta por el gobierno estadounidense abre expectativas, pero también interrogantes. Especialistas advierten que integrarse como proveedor de materias primas, sin una estrategia clara de industrialización y agregado de valor, podría profundizar el histórico rol extractivo del país en la economía global. A esto se suman los desafíos ambientales, los controles sobre las concesiones y la distribución federal de los beneficios. En un tablero geopolítico donde los minerales críticos redefinen dependencias, el verdadero impacto de la decisión no estará dado solo por la firma del acuerdo, sino por la capacidad —o no— de traducir recursos estratégicos en desarrollo soberano.
¿Qué son las tierras raras?
Las llamadas tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos presentes en la corteza terrestre. Aunque no necesariamente son escasos, su extracción y refinamiento resultan complejos y costosos, lo que limita su disponibilidad comercial. Estos minerales son indispensables para la fabricación de tecnologías de uso cotidiano y estratégico, entre ellas: Baterías para autos eléctricos, celulares, computadores, equipamiento militar y satelital, entre otros.
Su importancia radica en que permiten miniaturizar dispositivos, mejorar la eficiencia energética y desarrollar tecnologías de última generación. Por eso son considerados minerales críticos en la transición hacia economías descarbonizadas y digitalizadas.