En medio de tensiones crecientes entre México y Estados Unidos por la lucha contra el narcotráfico, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró su oposición a la designación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas por parte del gobierno de Donald Trump, si esta medida implica cualquier forma de intervención en territorio nacional.
Esta postura fue expresada durante su conferencia matutina del 12 de enero, donde enfatizó la soberanía mexicana y propuso reformas constitucionales para blindar al país contra acciones unilaterales extranjeras. La designación de varios cárteles, incluyendo el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y Cárteles Unidos, como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT), fue formalizada por el Departamento de Estado de EE.UU. El 20 de febrero de 2025, tras una orden ejecutiva firmada por Trump el 20 de enero de ese año. Esta acción busca intensificar sanciones financieras, bloquear activos y facilitar operaciones contra estos grupos, pero ha generado preocupaciones en México sobre posibles intervenciones militares, como las insinuadas por Trump en entrevistas recientes.
“No estamos de acuerdo con que Estados Unidos le llame terrorismo si implica una intervención en nuestro país”, declaró Sheinbaum en la conferencia, agregando que la legislación mexicana define el terrorismo de manera distinta, enfocándose en acciones contra el gobierno y no necesariamente en la delincuencia organizada. Para reforzar esta posición, el gobierno mexicano ha impulsado reformas constitucionales que prohíben explícitamente violaciones al territorio nacional por tierra, mar o aire, sin consulta previa.
Estas medidas responden directamente a la orden ejecutiva de Trump y a sus amenazas de acciones militares contra los cárteles, que han incluido referencias a operaciones en Venezuela y posibles extensiones a México.
Expertos consultados por fuentes como NPR y The New York Times indican que esta designación podría facilitar el uso de drones y operaciones encubiertas por parte de EE.UU., aunque México ha respondido con extradiciones de líderes cartelarios y mayor cooperación bilateral en inteligencia.
Sin embargo, Sheinbaum insistió en que la colaboración actual está funcionando y descartó cualquier necesidad de tropas estadounidenses, priorizando el diálogo y la responsabilidad compartida en temas como el tráfico de armas y el consumo de drogas en EE.UU.
Esta controversia se enmarca en un contexto más amplio de relaciones bilaterales tensas, con Trump amenazando con aranceles y acciones militares si México no reduce el flujo de fentanilo y migrantes. Analistas advierten que, sin un acuerdo claro, podría escalar a conflictos diplomáticos mayores, afectando el comercio bajo el T-MEC. Por ahora, el gobierno mexicano mantiene su énfasis en la soberanía, mientras las reacciones en línea reflejan la frustración de una sociedad afectada por la violencia cartelaria.