Estados Unidos / Ciudad de México, 13 de enero de 2026 — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó fuertes críticas al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al afirmar que su país “no necesita coches fabricados en México ni en Canadá”, mientras el sector automotriz regional enfrenta una revisión clave del acuerdo comercial.
Durante una visita a una planta de Ford en Dearborn, Michigan, Trump calificó al T-MEC como “irrelevante” para la economía estadounidense y subrayó su deseo de que la producción automotriz se concentre en territorio de Estados Unidos. “No tiene ninguna ventaja real, es irrelevante… No necesitamos coches fabricados en Canadá ni en México. Queremos traerlos aquí”, declaró el mandatario ante trabajadores y medios.
Contraste entre discurso político y realidad industrial
Las declaraciones del presidente estadounidense se inscriben en un discurso económico y proteccionista que busca priorizar la producción interna frente a la de sus socios comerciales. Sin embargo, los datos del sector muestran una realidad muy distinta: la industria automotriz de América del Norte está profundamente integrada y México juega un papel esencial en las cadenas de suministro regionales.
De acuerdo con cifras recientes, alrededor del 87% de las exportaciones mexicanas de autopartes se destinan a Estados Unidos, mientras que casi el 78.4% de los vehículos fabricados en México se exportan al mercado estadounidense, cifras que reflejan la interdependencia y el peso del comercio automotriz bilateral.
La industria y el T-MEC ante su revisión
La postura de Trump se da en un contexto de revisión obligatoria del T-MEC en 2026, proceso que podría definir el rumbo de la relación comercial en el sector automotriz por la próxima década. Este análisis incluye temas como reglas de origen, condiciones laborales, aranceles y aspectos regulatorios que influirán en decisiones de inversión y competitividad en la región.
Expertos y líderes del sector han advertido que, aunque los discursos políticos pueden tensionar la relación comercial, la estructura productiva y la integración de las cadenas de suministro hacen difícil desvincular a México del comercio automotriz norteamericano sin generar efectos negativos en costos, empleo y competitividad.
Impacto económico y próximos pasos
La industria automotriz es uno de los pilares de la manufactura mexicana, aportando una parte sustancial de las exportaciones manufactureras del país y sosteniendo miles de empleos tanto en plantas de producción como en proveedores de autopartes. La revisión del T-MEC, por ello, es observada con atención por inversionistas y gobiernos, ya que cualquier modificación podría tener repercusiones significativas en la dinámica económica de América del Norte.