Un parlamentario iraní afirmó este martes que al menos 2,000 personas han muerto en las protestas antigubernamentales que sacuden varias ciudades de Irán, y urgió al gobierno a atender los agravios sociales y políticos que han alimentado el descontento popular, según declaraciones citadas por la agencia Reuters.
En una sesión del Parlamento en Teherán, el legislador Ahmad Nouri Hamadani señaló que las protestas, que comenzaron hace meses, reflejan “frustraciones profundas” entre la población, incluida la **crisis económica, el desempleo y la represión gubernamental”, y advirtió que las cifras oficiales de fallecidos por la violencia podrían ser considerablemente mayores que las reportadas por las autoridades.
Las manifestaciones se intensificaron inicialmente tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, y desde entonces han evolucionado en un amplio movimiento de rechazo a las políticas y el liderazgo del régimen iraní, con protestas frecuentes en varias regiones del país. El legislador instó al gobierno a considerar reformas políticas y económicas profundas para restaurar la estabilidad y responder a las demandas de la ciudadanía.
La respuesta oficial del gobierno ha sido mantener una posición firme, calificando las protestas como intentos de “desestabilizar al país”, y en varias ocasiones ha recurrido a medidas de seguridad duras para reprimir las manifestaciones, lo que ha generado críticas de grupos de derechos humanos internacionales.
Organizaciones de derechos humanos han documentado detenciones masivas, cortes de internet y uso de fuerza letal en varias ciudades, aunque el gobierno iraní no ha publicado cifras oficiales completas sobre el número de fallecidos o heridos.
Expertos y analistas señalaron a Reuters que la presión interna combinada con sanciones económicas ha exacerbado las tensiones sociales, generando un clima de incertidumbre y confrontación entre el Estado y amplios sectores de la población, particularmente jóvenes y mujeres.