El Congreso de Perú designó como presidente encargado a José María Balcázar, tras la destitución de José Jerí, en una jornada parlamentaria marcada por negociaciones contrarreloj, votaciones ajustadas y un clima de fuerte tensión política.
La crisis se activó cuando el Parlamento aprobó la censura contra Jerí con 75 votos a favor, lo que forzó su salida automática tanto de la presidencia del Congreso como de la jefatura del Estado, cargo que ejercía de manera interina tras la vacancia previa del Ejecutivo.
La sesión extraordinaria comenzó con múltiples bancadas presentando candidatos. Entre los nombres que sonaban con más fuerza estaban figuras de distintas fuerzas políticas, en medio de intensas negociaciones para asegurar mayorías.
La votación derivó en una segunda vuelta entre Balcázar y la ex titular del Parlamento María del Carmen Alva, quien partía como favorita inicial. Sin embargo, el reacomodo de apoyos inclinó el resultado.
Finalmente, Balcázar alcanzó los 60 votos necesarios y fue proclamado presidente del Congreso, asumiendo de inmediato como jefe del gobierno de transición.
De acuerdo con el reglamento, el legislador electo ocuparía la jefatura de Estado de forma provisional hasta el 28 de julio, fecha en la que se debe entregar el mando a quien resultara vencedor en los comicios presidenciales en curso.