El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes la imposición de aranceles del 50% a la mayoría de los productos procedentes de Canadá, al acusar al gobierno canadiense de mantener prácticas comerciales discriminatorias contra automóviles, bebidas alcohólicas y productos lácteos estadounidenses.
La Casa Blanca informó que la medida entrará en vigor dentro de 30 días, plazo durante el cual ambos países aún podrán negociar para evitar una nueva escalada comercial.
De acuerdo con el gobierno estadounidense, la decisión responde a las represalias comerciales adoptadas por Canadá tras los aranceles impuestos previamente por Trump, además de las restricciones que, según Washington, afectan a diversos productos estadounidenses.
Los nuevos gravámenes alcanzarán incluso mercancías que anteriormente estaban protegidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyo esquema comercial no fue renovado por Washington y permanece sujeto a nuevas negociaciones que podrían extenderse hasta 2036. No obstante, los aranceles excluirán productos energéticos, potasa, pescado y minerales considerados estratégicos.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, respondió que su gobierno mantiene su compromiso con un comercio «libre y justo» y expresó su disposición para entablar negociaciones con la administración estadounidense. «Canadá está lista para entablar un diálogo intensivo con el fin de abordar los asuntos pendientes con Estados Unidos, en beneficio mutuo de nuestros ciudadanos», señaló.
Sin embargo, autoridades canadienses advirtieron que responderán si la medida entra en vigor. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, pidió aplicar represalias equivalentes. «Si estos aranceles se implementan, Canadá debería responder arancel por arancel, dólar por dólar», escribió en redes sociales.
Además, el gobierno de Trump analiza imponer nuevos aranceles adicionales a Canadá, argumentando que los incendios forestales registrados en ese país han deteriorado la calidad del aire en territorio estadounidense.
La medida también representa un reto político para Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre, ya que diversos analistas consideran que el incremento en los impuestos a las importaciones podría traducirse en mayores precios para los consumidores estadounidenses.
Desde la oposición, legisladores demócratas criticaron la decisión y advirtieron que los nuevos aranceles terminarán afectando tanto a las familias como a las empresas de Estados Unidos.
Por su parte, Trump defendió la medida al asegurar que busca frenar prácticas comerciales que considera desleales y fortalecer la industria manufacturera estadounidense, aunque economistas cuestionan que exista evidencia de que este tipo de políticas logren ese objetivo.