Un informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) que advierte que el 83,5% de los trabajadores padece de algún tipo de vulnerabilidad alimentaria durante la jornada laboral como consecuencia de sus restricciones presupuestarias. Sólo el 16,5% está exento de estas carencias. Este fenómeno da cuenta de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios argentinos.
El informe también advirtió que la caída de los ingresos repercute en la calidad de la alimentación. Según los datos relevados, el 78,5% de los trabajadores argentinos opta por alimentos “menos nutritivos” para abaratar costos, una estrategia que permite sostener el consumo pero que profundiza los problemas alimentarios. La cifra se incrementa entre quienes perciben ingresos más bajos y en las pequeñas empresas y en el sector público.
“Hay una vinculación con los que tienen menores ingresos y quienes trabajan en pequeñas empresas y en el sector público. Más de la mitad de la población asalariada tiene una doble privación: no hacer la comida en el espacio laboral y optar por alimentos no nutritivos por motivos económicos”, indica el informe.
Además desde la UCA señalaron de acuerdo a los datos arrojados que en Argentina solo el 44,4% de los trabajadores recibe algún aporte de su empleador para la alimentación, y se trata de un beneficio regresivo, porque es percibido para los cargos de mayores ingresos. No solo eso, sino que el informe registra que en muchos casos la pausa para comer no se respeta: “Aunque la mayoría toma pausas para comer, un 26% enfrenta dificultades para hacerlo de forma regular.
Por último la encuesta analizó el entorno laboral y la infraestructura de las empresas para procurar que sus trabajadores tengan una alimentación saludable. En ese aspecto, el 41,5% de los encuestados almuerza en su escritorio y el 32,3% lo hace en soledad.
