Tan solo ocho días antes de la ceremonia de asunción, el presidente electo de Chile, Antonio Kast, resolvió interrumpir de manera abrupta todo contacto con el gobierno de Gabriel Boric. La decisión, que dinamitó el proceso de traspaso de mando, se dio a conocer luego de que una reunión fallida en el Palacio de La Moneda.
El eje de la disputa es un proyecto para la instalación de un cable submarino de fibra óptica por parte de la empresa China Mobile. Esta obra tiene como fin la conexión directa entre Asia y las costas chilenas para que el país trasandino diversifique su cobertura digital. En la actualidad, Chile mantiene una dependencia casi total de las conexiones que atraviesan el territorio de Estados Unidos. Por supuesto, esta iniciativa tecnológica despertó un fuerte recelo en Washington.
La ruptura del diálogo ocurrió cuando Kast acusó a la gestión de Boric de ocultar información clave sobre estas presiones internacionales. Según el dirigente de derecha, el gobierno no fue transparente respecto a los verdaderos alcances de la controversia ni sobre la postura real de los Estados Unidos.
Kast afirmó que, si bien Boric le mencionó el tema en una charla telefónica, el asunto fue apenas “enunciado” sin mayor detalle. “Le ponemos término al proceso de traspaso que habíamos iniciado porque no confiamos en la información que se nos entrega”, indicó el presidente electo.
La réplica del mandatario saliente no tardó en llegar. Boric desmintió de forma tajante a su sucesor y calificó sus alegaciones como “falsas”. El actual jefe de Estado sostuvo que el pasado 18 de febrero advirtió a Kast sobre las amenazas de Washington en relación con el cable submarino.