El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar la tensión diplomática con La Habana al calificar a Cuba como una “nación fallida” y asegurar que su gobierno mantiene contactos y negociaciones en medio de la grave crisis energética que atraviesa la isla. Sus declaraciones se produjeron durante un intercambio con periodistas a bordo del Air Force One, donde vinculó la situación cubana con la falta de combustible, financiamiento y suministros básicos.
Trump sostuvo que el escenario actual constituye una “amenaza humanitaria” y presionó para que el gobierno cubano avance en un acuerdo con Washington. Según afirmó, la escasez de petróleo y recursos económicos limita el funcionamiento de servicios esenciales, el transporte e incluso la aviación civil. En ese sentido, no se refirió nunca en su pronunciamiento al bloqueo que Estados Unidos mantiene con Cuba.
La crisis energética se agravó tras la interrupción del suministro de crudo desde Venezuela, uno de los principales aliados y proveedores de la isla. La caída de los envíos dejó a Cuba en una situación de extrema vulnerabilidad, con apagones recurrentes, restricciones en el transporte y dificultades para garantizar servicios esenciales.
Consultado sobre la posibilidad de una intervención militar, similar a la operación que derivó en la captura del presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, Trump evitó confirmar esa alternativa. “No quiero responder a eso. ¿Por qué iba a responder a eso?”, señaló en un primer momento. Luego añadió que no considera necesario avanzar en esa dirección. “No sería una operación muy difícil, como pueden imaginar. Pero no creo que sea necesario”, expresó.
Desde La Habana, funcionarios del gobierno rechazaron las declaraciones del mandatario republicano y responsabilizaron al embargo económico estadounidense y a las sanciones energéticas recientes por el agravamiento de la crisis. También denunciaron que las medidas buscan asfixiar la economía y forzar concesiones políticas.