Diversas personalidades políticas, organizaciones sociales y movimientos de solidaridad en Estados Unidos rechazaron las nuevas medidas impulsadas por el presidente Donald Trump contra Cuba, a las que calificaron como una “agresión” que agrava la crisis humanitaria en la isla. Las críticas apuntan especialmente a las acciones orientadas a reforzar el bloqueo económico y a obstaculizar el suministro de combustible, lo que impacta de forma directa en servicios básicos y en la vida cotidiana de la población.
Referentes sociales y activistas denunciaron que la escalada de sanciones forma parte de una política de “máxima presión” destinada a asfixiar la economía cubana y forzar cambios políticos internos. En ese marco, advirtieron que las medidas violan el derecho internacional y afectan principalmente al pueblo, no a las estructuras gubernamentales.
También señalaron que la orden ejecutiva de Washington busca impedir el comercio petrolero de la isla mediante sanciones a terceros países, profundizando el aislamiento energético. Desde sectores solidarios reclamaron el fin del bloqueo y llamaron a promover el diálogo bilateral sin condicionamientos.
Las manifestaciones de rechazo se inscriben en un clima de creciente tensión entre ambos países, marcado por nuevas sanciones, presiones diplomáticas y advertencias de mayores acciones contra La Habana.