El partido Morena en el Congreso mexicano avanza con una propuesta de reforma estructural al sistema de fiscalías anticorrupción con el objetivo de depurar funcionarios, fortalecer investigaciones y evitar la infiltración del crimen organizado en las instituciones encargadas de combatir la corrupción.
La iniciativa plantea modificar los mecanismos de designación, permanencia y remoción de fiscales y altos funcionarios, bajo el argumento de que actualmente existen perfiles que “operan como un empleado más” dentro de las estructuras políticas o administrativas, lo que debilita la autonomía de las investigaciones. Legisladores oficialistas sostienen que esta situación ha permitido omisiones, filtraciones de información sensible y falta de judicialización de casos relevantes.
Entre los ejes centrales del proyecto se encuentra la creación de controles de confianza más estrictos, evaluaciones periódicas de desempeño y la posibilidad de destituir a funcionarios que no acrediten independencia técnica o que incurran en negligencia. Asimismo, se busca reforzar las facultades de investigación patrimonial y ampliar la coordinación con unidades de inteligencia financiera.
Otro punto relevante es el rediseño del vínculo entre las fiscalías anticorrupción y los sistemas estatales anticorrupción, con la intención de homologar criterios, evitar duplicidad de funciones y acelerar procesos judiciales. Morena argumenta que actualmente existe dispersión institucional que retrasa sanciones y favorece la impunidad.
Sectores de oposición han expresado reservas ante la propuesta, señalando que los cambios podrían abrir la puerta a un mayor control político sobre las fiscalías si no se garantizan contrapesos reales. Organizaciones civiles, por su parte, han pedido que cualquier modificación priorice la autonomía institucional y la participación de comités ciudadanos en los procesos de evaluación.
La discusión legislativa se desarrollará en comisiones en las próximas semanas, donde se prevé la incorporación de ajustes al dictamen.