Con la autorización del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y de Relaciones Exteriores, Israel Katz, las fuerzas de Israel tomaron el control de posiciones estratégicas en territorio libanés. Según autoridades, esta acción se enmarca en una supuesta «postura defensiva», destinada a evitar posibles ataques del movimiento de Resistencia libanés Hezbolá contra su frontera norte.
El portavoz, Nadav Shoshani, precisó que las tropas israelíes operan en algunas posiciones cercanas a la zona fronteriza, que prevé que la escalada se extienda por varias semanas con bombardeos simultáneos contra el sur de Beirut y la capital iraní, Teherán.
En tanto el grupo chií libanés Hezbolá reivindicó un ataque con drones contra la base aérea de Ramat David, ubicada en Israel. La resistencia libanesa justificó esta acción como una respuesta necesaria a la agresión criminal israelí que causó la muerte de decenas de civiles y la destrucción de infraestructura en el Líbano.
La resistencia libanesa subrayó que sus ataques se dirigen estrictamente contra objetivos militares, a diferencia de las ofensivas israelíes que impactan directamente en zonas residenciales. Hezbolá reafirmó su derecho legítimo a la defensa nacional ante los crímenes perpetrados por el enemigo sionista.