El presidente de España, Pedro Sánchez, prohibió la utilización de bases militares que comparte con EEUU, para el despegue de aviones de combate contra Irán. El canciller español, José Manuel Albares, respaldó el derecho internacional ya que «Europa debe defender la desescalada y la negociación”.
El funcionario dejó en claro que España no se moverá del eje diplomático frente a la crisis. Remarcó que, ante una escalada de esta magnitud, la Unión Europea debe asumir un rol de contención, promoviendo canales de diálogo y enfriando cualquier deriva bélica que agrave el escenario.
Desde la diplomacia española sostienen que profundizar la confrontación solo alimenta una cadena de represalias difícil de controlar. En esa lógica, advirtieron que actuar por fuera del marco establecido por Naciones Unidas implica debilitar el sistema internacional sin ofrecer una salida concreta al conflicto.
Ante la negativa española, el país norteamericano retiró aviones que operaban desde las bases de Morón de la Frontera y Rota, puntos estratégicos para el abastecimiento aéreo en el sur de Europa.