El Gobierno de Estados Unidos garantizará que México pueda seguir enviando petróleo a Cuba, aunque el presidente Donald Trump había anunciado públicamente que ya no permitiría la llegada de crudo ni recursos financieros a la isla caribeña, confirmó el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright.
En una declaración difundida tras una entrevista con la cadena CBS News, Wright aclaró que la política de la Administración de Trump consiste en no interferir directamente en los envíos de petróleo mexicanos hacia Cuba, incluso después de las tensiones generadas por el reciente anuncio del mandatario estadounidense de cortar todo suministro de petróleo venezolano a La Habana.
La postura oficial de Washington representa una flexibilización de la presión pública ejercida por Trump, quien en su red social Truth Social escribió: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba: cero”, como parte de sus advertencias hacia el gobierno cubano. Sin embargo, funcionarios estadounidenses consultados por CBS News señalaron que la intención de la Casa Blanca no es provocar un colapso energético inmediato en Cuba, dada la delicada situación que enfrenta la isla.
Cuba depende en gran medida de importaciones de hidrocarburos para mantener sus operaciones energéticas básicas y transporte, especialmente tras la reducción de suministros provenientes de Venezuela luego de la captura del expresidente Nicolás Maduro a principios de enero. En este contexto, México ha surgido como una fuente alternativa crucial de crudo para La Habana, aunque las cantidades no han sido detalladas públicamente por las autoridades mexicanas.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha señalado que cualquier avance en las relaciones con Estados Unidos debe basarse en el respeto al derecho internacional y la igualdad soberana de ambas naciones. Hasta el momento, no se han establecido conversaciones políticas formales entre La Habana y Washington más allá de asuntos técnicos como la migración.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha sostenido que México está dispuesto a fungir como un “vehículo de comunicación” entre Estados Unidos y Cuba, aunque no ha detallado cifras o condiciones específicas sobre los envíos petroleros.