El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta un balance negativo en la percepción pública internacional, de acuerdo con el más reciente Global Leader Approval Rating Tracker de la firma especializada Morning Consult. Según los datos, el 51% de los encuestados desaprueba su gestión, mientras que el 43% la aprueba, reflejando un entorno político polarizado tanto dentro como fuera del país.

La medición coloca a Trump entre los líderes con mayor nivel de rechazo ciudadano dentro del estudio comparativo internacional, que evalúa de manera constante a jefes de Estado y de Gobierno en distintas regiones del mundo. Aunque la diferencia entre aprobación y desaprobación no es extrema, sí confirma una tendencia de desgaste político que ha acompañado al mandatario a lo largo de su trayectoria.
Analistas señalan que la figura de Trump continúa generando opiniones encontradas debido a su estilo confrontativo, su discurso en temas migratorios, comerciales y de política exterior, así como por la polarización interna que persiste en Estados Unidos. Estos factores influyen directamente en la percepción ciudadana medida por encuestas internacionales como las de Morning Consult.
El estudio se basa en sondeos continuos realizados a población adulta, lo que permite observar cambios graduales en la opinión pública. En el caso de Trump, los datos muestran que, pese a mantener una base sólida de apoyo, existe una mayoría relativa que expresa desaprobación hacia su desempeño, tanto en el ámbito nacional como en la escena global.
Comparado con otros líderes evaluados, Trump se ubica en un rango medio-bajo de aprobación, por debajo de mandatarios como Narendra Modi en India o Javier Milei en Argentina, y cercano a líderes europeos que también enfrentan altos niveles de rechazo ciudadano.
Especialistas advierten que la evolución de estos indicadores dependerá en gran medida del rumbo económico, la estabilidad política interna y la forma en que Estados Unidos maneje sus relaciones internacionales en los próximos meses. La percepción pública, subrayan, seguirá siendo un factor clave para medir la fortaleza política del presidente estadounidense.