La justicia cubana detuvo a diez ciudadanos panameños residentes en Cuba, acusados de ser financiados para generar propaganda desestabilizadora.
Los ciudadanos habían sido orientados para ingresar a Cuba con el fin de confeccionar letreros contrarios al orden constitucional de la isla. Luego de estas acciones desestabilizadoras los detenidos pretendían regresar a Panamá, para recibir entre 1.000 y 1.500 dólares cada uno.
Desde el momento de su detención, los implicados reconocieron ser autores de esta campaña. Las autoridades informaron que las investigaciones continúan. Ante el hecho, el gobierno de Panamá exigió a las autoridades cubanas garantías procesales, acceso consular continuo y respeto al debido proceso.
Estas detenciones se producen luego de que el pasado 25 de febrero, se detectó una lancha rápida infractora dentro de las aguas territoriales cubanas con matrícula de la Florida, Estados Unidos. Los tripulantes de la embarcación abrieron fuego contra una patrulla de Guardafronteras cubanos. El incidente resultó en un oficial cubano herido, cuatro agresores fallecidos y seis lesionados.