La administración de Donald Trump llevó una de sus principales políticas al terreno de los videojuegos. La Casa Blanca publicó en su página oficial un “arcade” en el que el objetivo es capturar a inmigrantes que cruzan la frontera entre Estados Unidos y México para luego deportarlos, una iniciativa que generó fuertes cuestionamientos de organizaciones defensoras de los derechos humanos.
El videojuego toma como referencia la clásica dinámica de “Snake”, en la que un personaje avanza por la pantalla mientras recoge distintos elementos. En esta versión, el protagonista es Tom Homan, uno de los principales asesores de Trump en materia migratoria. El jugador debe conducirlo para reunir a la mayor cantidad posible de personas mientras intentan cruzar el Río Grande, para posteriormente deportarlas.
La Casa Blanca sumó además un segundo videojuego inspirado en “Tetris”. En este caso, la misión consiste en colocar bloques para construir un muro fronterizo, una de las principales banderas de la política migratoria de Trump desde su primera presidencia. El juego fue presentado bajo el título “Protege la frontera de la horda que se avecina”.
La iniciativa provocó cuestionamientos poco después de su lanzamiento. Amérika García Grewal, codirectora de Frontera Federation, una organización con sede en Texas, expresó su rechazo en declaraciones a la agencia AFP. “Me da asco. Llevan años jugando con la vida de la gente y ahora hacen un videojuego con sus acciones”, afirmó. Y agregó: “Quienes lo diseñaron han perdido de vista lo que significa ser humano y preocuparse por los demás”.
Desde la Casa Blanca, en cambio, defendieron el contenido y señalaron que forma parte de una estrategia para profundizar el contraste entre una cultura que la administración republicana define como “divertida” y orientada al “éxito”, frente a la que describe como una “oscura visión socialista” asociada con los demócratas.
El lanzamiento del videojuego ocurre mientras el gobierno de Trump intensifica su política de detenciones y deportaciones de inmigrantes indocumentados. Según cifras difundidas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), durante agosto fueron arrestadas casi 51.000 personas, una cifra que el organismo presentó como récord.
La política migratoria también adquirió una presencia cada vez mayor en la comunicación digital de la administración. Recientemente, el DHS difundió un video en el que aparecían inmigrantes haitianos esposados durante su deportación, acompañado por música, luego de que Washington revocara un estatus que les permitía permanecer legalmente en Estados Unidos. El material fue cuestionado por opositores a Trump, quienes lo calificaron de degradante y racista.